Tras Los Pasos de Fernando de Rojas

Una mañana plomiza cubre los Montes de Toledo, un frío escurridizo se desliza sobre la Villa de la Puebla de Montalbán, lugar donde nació el escritor Fernando de Rojas, conocido como el autor de la «Celestina». En su honor va esta reseña.

Al llegar nos recibe una plaza de estilo medieval, conocida como Plaza Mayor. Allí se representa la obra «La Celestina» cada año en el mes de agosto, que se inicia en las Cuevas y termina en la torre de San Miguel.

Seguí la ruta desde la plaza y llegue a ella, majestuosa, construida en la zona alta a finales del año 1500. Demolida a finales del siglo XVII, quedando solo esta reliquia arquitectónica. Allí, según la historia, reposan los restos de los padres del Bachiller De Rojas.

Me traslado por la Calle San Basilio Montalbán, en el hoy número 22 (antes 16) se encuentra la casa donde se dice que nació el Bachiller Fernando. Sólo una placa de reciente data nos señala que nació en el año 1465. No se puede visitar pues esta habitada por una familia, la casa posee una fachada moderna. Genera en mí una duda histórica.

Sus primeros años de vida los pasa allí, hasta que su padre es enjuiciado y quemado en la hoguera por practicar el Judaísmo. 

Recordemos que los Celtas fueron sus primeros pobladores. Luego se establecieron las Cofradías de Templarios y la Nobleza española. Durante la Inquisición, la Iglesia Católica tuvo su mayor auge, pero no es menos cierto que el judaísmo estaba arraigado en muchas familias y la Santa Inquisición tenia el derecho por orden Papal de exterminar toda religión que no fuera católica.

De la infancia de este ilustre escritor poco se sabe, por ser huérfano, estuvo a cargo de los Frailes de Guadalupe, allí recibió educación primaria y secundaria.
Hasta que se traslada a Salamanca y en esta Universidad estudia leyes. Es allí donde escribe su única obra, «La comedia de Calixto y Melibea», mejor conocida como, «La Celestina». Considerada una de las obras más importantes de la literatura española y europea del Renacimiento. Es una tragicomedia que aborda temas como el amor, la pasión, la muerte y la ambición.
Ha sido objeto de numerosos estudios y análisis literarios. Para muchos investigadores, está obra fue escrita a tres manos, toda vez que en el manuscrito original de evidencia cortes en sus hojas y continúa luego el relato. Así mismo algunos estudiosos creen que la obra original fue escrita por un autor anónimo y Rojas la retomó para ampliarla y darle su forma final. Respecto a los prejuicios religiosos, es cierto que la obra fue censurada en su tiempo debido a su contenido considerado inmoral por la iglesia.
Al finalizar sus estudios, Rojas no regresó a su pueblo natal, se estableció en Talavera de la Reina, donde ejerce como jurista hasta su muerte en 1541, ejerció el cargo de Alcalde Mayor. Allí casó con Doña Leonor Álvarez de Montalbán, teniendo varios hijos.
Está época estuvo marcada por las tensiones religiosas entre cristianos y judíos. No hay evidencia concreta sobre su posición religiosa, sin embargo, su entorno y contexto histórico estuvo influenciado por la fe católica predominante en España para la época. Es probable que Rojas estuviera inmerso en este entorno cultural y social marcadamente católico, lo que podría haber influido en su vida y obra.
Hasta aquí, es la referencia histórica de su vida. Proseguí hasta el Museo, donde podría conseguir registro de su vida y conocer las cuevas desde donde se inicia la fiesta de «La Celestina» en el mes de agosto. Estás actividades se deben a la dedicación de Don Justino Juárez del Cerro, quién dedicó gran parte de su vida a impulsar el legado de Fernando de Rojas. El museo se encontraba cerrado, según los lugareños tenía tiempo sin abrir al público. La iglesia que le cobijo en su infancia, igualmente cerrada. Me dirijo a la Glorieta donde reposan algunos de sus restos dentro de su escultura, donados por la Alcaldía de Talavera de la Reina. Su tumba se encuentra en la Colegiata de Talavera.

Concluyo que su vida está rodeada de halos de misterio, poca o nula información sobre su infancia en el pueblo que le vio nacer. Sólo le recuerdan en las fiestas de agosto.

En este punto, algunos estudiosos han planteado la posibilidad de que su lugar de nacimiento haya sido en Talavera de la Reina, o incluso Toledo, aunque no hay consenso definitivo al respecto. La falta de registros detallados de esa época dificulta confirmar con certeza su lugar de nacimiento.

Me retiro de este hermoso lugar bajo una lluvia de granizo, una despedida nostálgica para quien escribe la reseña y una naturaleza que llora lágrimas de hielo. Quizás es una despedida que duele para ambas, para una. Sueños con un admirado escritor de toda su vida, rotos por un «olvido» histórico en un país de arraigada cultura. Para la otra protagonista, el olvido que mancha sus plomizos cielos.

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